South of no north
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El título pertenece a un
libro de Charles Bukowsky que compré en Los Angeles y que está
en casa de una amiga para mejorarle el inglés. Cita a Bukowsky
Miguel Angel Paniagua en su excelente artículo “Arder en el
agua, ahogarse en el fuego“ y me hace pensar y me empuja a
escribir y mostrarlo. Algunas personas hace tiempo que me piden
que no esté tan fuera de todo, que me muestre y yo dudo, ya
verás lo que saldrá empezando por Bukowsky.
Alguno de mis jugadores tienen un Bukowsky dedicado por mí.
Charles Bukowsky inventó el marketing en la selección de los
títulos de sus libros y tiene un primer plano de lectura
bastante fácil y un acceso al segundo plano de lectura más
asequible que otros autores. Lo que pretendes de tus jugadores
es que accedan al siguiente nivel, no sólo hacer las cosas,
memorizarlas y ejecutarlas sino que, en la medida de lo posible,
saber los cómos y los porqués, actuar rápido y comprometerse con
el compañero en cada una de las acciones del juego. Desde luego,
actuar como un solo cuerpo, como un equipo, no se consigue
leyendo, se consigue entrenando pero el aspecto diferenciado que
te puede dar el libro dedicado es el respeto y el trato de igual
tan necesario para formar grupo y compromiso.
Suena Lou Reed y su Dirty Boulevard, miento, suena la Winehouse
y pienso que si empiezo por Bukowsky debo transcribir la
realidad, el momento aunque hace un rato sonara el viejo Lou. He
tenido un fin de semana intenso, también en los aspectos más
bukowskianos pero tocaremos solamente los baloncestísticos.
En un momento del viernes ha parecido que tenía alguna opción en
Cajasol…
Aparqué el texto tal como estaba, quería seguir y quizá
publicarlo cuando Cajasol ganara en Liga y han empezado a ganar.
¿ De qué iba el artículo ? Releo y creo que va de " mostrarse "
como casi todas las cosas que se escriben. Me siguen
perjudicando algunas leyendas urbanas creadas sobre mí y es
difícil darles la vuelta. Casi siempre lo dejo estar. Casi todas
van en la línea de que no deseo entrenar lo que no es cierto.
Los que lo propagan se basan en hechos reales y que tienen su
lógica. Ciertamente, hace un par de años nos acercamos al final
de temporada batiendo otra vez el récord de victorias
consecutivas de la competición LEB. Lo normal en una situación
así es llegar renovado al final pero me parecía deshonesto y
cansino para la afición del Cai Zaragoza si no se ascendía como
fue el caso.
Siempre he llegado a los equipos que he entrenado en situaciones
muy comprometidas, muy difíciles. Para comprender verdaderamente
mi curriculum antes se debe ver el balance victorias-derrotas de
esos equipos en los periodos anteriores a mi llegada (debo
contrarrestar las leyendas urbanas sobre mí y tengo la suerte de
que el proceso que pido es objetivable, rápido de hacer y de
comparar con otros casos). |
Cuando llegas a un
equipo que está en una situación difícil es relativamente fácil
mejorar, todo el mundo se pone en buena disposición para
conseguirlo. Pero no es suficiente, en la mayoría de situaciones
es necesario algo más, una transformación del equipo y la
consecución de una fuerza colectiva para sostenerlo, para no
satisfacerse pronto con la pequeña mejora. Los jugadores en
situaciones comprometidas están como el título del libro " South
of no North " desorientados. Están en una ciudad, vinculados a
un club que les paga, obedecen unas órdenes, el deseo básico es
no destacar en negativo.
Para transformar todos estos aspectos psicológicos más los
baloncestísticos asociados tienes que llegar al hombre que hay
dentro. Los libros, sus dedicatorias y, sobretodo, la
conversación asociada al acto me han ayudado mucho en la mejora
del compromiso de mis jugadores. Como ya he dicho, todo pasará
por el trabajo de cancha, casi siempre por encontrar tácticas
que escondan carencias pero les aseguro que el proceso de
encontrarlas es excitante y divertido. Ver como un jugador
vuelve a estar satisfecho de su proceder en la cancha, ver como
se libera es uno de los procesos más agradables de sentir que me
ha deparado mi profesión.
P.D: Mi agradecimiento a Miguel Angel
Paniagua a quien tanto debo. |
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