Alfred Julbe y Pedro Martínez llenaron la jornada del miércoles con dos intervenciones que no solo convencieron al alumnado sino que a muchos les ayudó decisivamente en su posterior tarea como entrenadores.

El ataque dinámico y la construcción de una defensa pueden ser dos buenos puntos de partida para iniciar el trabajo táctico de un equipo. Así lo consideró la dirección del Curso y para ello incorporó a dos profesores ideales a la hora de marcar la pauta metodológica de ambos apartados. El bloque de táctica dio inicio de la mano de dos tipos que la vida los unió siendo niños en el colegio Dosa de Badalona y el destino los condujo por las sendas del baloncesto.

Y claro, ni uno ni otro abordaron la táctica ofensiva y defensiva sin antes dar un repaso fundamental a la técnica en esa demostración clarísima de que el entrenamiento requiere de todos y cada uno de los bloques relativos a la táctica, técnica, formación y, fundamentalmente, dirección. Y esa formación transversal quedó patente en casi cuatro horas de excelencia baloncestística con infinidad de detalles.

Que Julbe es un genio no hay demasiadas dudas y que tiene conocimientos y ambición por entrenar, tampoco. El que le dé la nueva oportunidad se encontrará con un técnico que ha conseguido algo clave aunque no siempre deseado por los profesionales del banquillo como es dejar reposar las ideas un tiempo y absorber sabiduría del entorno. Detalles, pequeños pero trascendentales detalles, como un pase “escondido” bien ejecutado, ofrecido al compañero en el momento oportuno, o como una recepción correcta para partir de ahí ir generando esa continua amenaza ofensiva en la que siempre ha creído Julbe.

Porque en la sencillez está la sabiduría y dentro de esa línea Pedro Martínez realizó una exposición soberbia  enseñando una metodología limpia y efectiva en la construcción de una defensa que los chavales del Easo fueron capaces de acabar ejecutando como si fueran entrenados por el actual técnico del Gran Canaria. Y como todos los conceptos que Pedro proponía iban fluyendo y sumándose a los anteriores creando una brillante obra defensiva tanto los jugadores, los alumnos y el propio entrenador se iban animando hasta completar “el cuadro” y finalizar la sesión con la sensación de haber “ganado el partido” y además, “jugando de libro”.
La XXXIII edición del Curso de Entrenador Superior puso su punto final tras dos semanas inolvidables. Una nueva promoción de técnicos adquirió la formación base necesaria para emprender el apasionante reto de entrenar a cualquier nivel. A partir de aquí será el propio baloncesto el que marque el destino de cada uno de ellos.
Donosti se convirtió en sede privilegiada para que 221 alumnos disfrutaran de todos los alicientes de una ciudad única. Fue la satisfacción general de los futuros Entrenadores Superiores la que determinó la altísima nota con la que se cierra esta nueva edición del Curso Superior. Los presidentes de las federaciones del País Vasco, Arturo Aguado y de la Guipuzcoana, Vicente Mozo, junto al jefe de Estudios de la Escuela Nacional del Entrenadores y Director del Curso, Miguel Martín, clausuraron el Curso en un acto repleto de emotividad y en el que los alumnos, pendientes aún de la gran prueba final, dejaron rienda suelta a su sentido del humor con los respectivos tutores y colaboradores y confirmaron su ilusión por haber vivido unas jornadas inolvidables.
Arranque duro e intenso con Nacho Coque y continuación pausada y meditada con Porfirio Fisac en una jornada de importante carga física y mental. El Curso avanza y los alumnos preparan ya el parte decisiva: los exámenes finales.
Posible “record guinnes” de número de entrenadores ejercitando a la vez sobre una pista de baloncesto. Montaje espectacular de Nacho Coque con un circuito de trabajo físico que los alumnos debieron realizar moviéndose a la vez y que acabaron la sesión habiendo sufrido en sus carnes las exigencias del Preparador Físico. Control de cargas, transferencia de ejercicios, fue un trabajo de pista en lo que ya se llama el Entrenamiento Integrado.

La importancia del trabajo coordinado entre el todos los responsables biomédicos con respecto al entrenador. La importancia de transferir ejercicios, de optimizar tiempo con una preparación integrada en el entrenamiento. Un ejercicio contante de practicidad que dejó alucinados a los alumnos y no tanto a quienes ya conocen la manera de trabajar y de transmitir de ese genio llamado Nacho Coque
Pedro Martínez estará en San Sebastián y analizará conjuntamente con diferentes entrenadores nuevos métodos de trabajo, nuevas tendencias de juego , sobretodo, las nuevas reglas que afectarán en el futuro a todo el baloncesto y, la próxima temporada, a la Adeco Oro.
“Como todas las novedades, primero habrá que ver cómo reaccionan los jugadores, cómo afectan al juego para, a partir de ahí, trabajar si es necesario nuevos aspectos técnicos o quizás recuperar antiguos que quedaron aparcados. En todo caso creo que la Adecco Oro se convierte en estos momentos en un escenario de lujo para poder valorar el efecto de las nuevas reglas. Por supuesto que esta competición será seguida con un todavía mayor interés por parte de entrenadores y jugadores de otras competiciones. Es un lujo para el baloncesto que las nuevas reglas tengan un banco de pruebas de este nivel”.
Ramón Jordana, 55 años, se define como un “tipo asocial pero afectivo”. Es así y ayer, sobre la tarima del aula principal, consiguió con su estilo rompedor en su exposición sobre “La construcción de un jugador en consecuencia la construcción de un equipo” entusiasmar a los más de doscientos cincuenta oyentes presentes en el Curso Superior y Master de Especialización.
“El defensor no es Dios”, afirma Jordana y por lo tanto explica cómo vamos a ayudar al jugador a que adquiera las habilidades necesarias para poder superarlo en ataque. Y claro, a partir de ese planteamiento, no exento de cachondeo inicial sobre la diferencia de omnipresencia y la omnipotencia, se inicia una maravillosa intervención basada en la pirámide de aprendizaje cuya metodología quiere conducir a un destino donde entrenador se convierte exclusivamente en la ayuda para el desarrollo del jugador. “Podemos ser artistas o artesanos. Podemos crear un cuadro o ser retratistas…” Y en esa semejanza Jordana, enamorado de la madera y sus secretos, intenta explicar lo diferente que es trabajar con un pino gallego o un pino de Soria… y los alumnos se divierten tanto por el fondo de la cuestión como por el planteamiento de la misma que va en la clara dirección de la necesidad de entender que “no hay un solo jugador igual, de la misma manera que no hay una persona idéntica a otra”.