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Decálogo del entrenador
Un entrenador es:
1. Un
educador.
Los niños son moldeables e influenciables, sobre todo en edades
tempranas. El grado de ascendencia de un entrenador para con sus
jugadores suele ser elevado y esto debe ser aprovechado para
transmitir valores, formar y enseñar hábitos conductuales que
podrán perdurar una vez el deportista abandone el baloncesto y
que le serán útiles para afrontar otras facetas de la vida.
2. Un profesional.
Aunque resulte paradójico que lo que define a un profesional es
que realiza una actividad que le permite vivir de ella y un
entrenador de baloncesto no puede precisamente permitirse el
lujo de vivir del baloncesto. No obstante, considero que el que
afrontar una actividad siendo consciente de las dificultades
existentes y a pesar de eso no se detiene, debe luchar por hacer
de la mejor forma posible esa tarea, poniendo todo su esfuerzo y
energía en ella, convirtiéndose en alguien comprometido con su
labor. No debe de estar dispuesto a implicarse (¡todos nos
implicamos!) sino a comprometerse, que es algo mucho más
complicado y que requiere atenerse a las elecciones que uno a
hecho, actuando en consecuencia.
3. Alguien que sabe escuchar (¡y
aprender con ello!) y que practica el eclecticismo.
Debe ser una persona que esté en evolución continua, aprendiendo
de los que le rodean, a los que sabe escuchar y respetar,
enriqueciéndose con/de ellos. Es alguien que lee libros, asiste
a clinic y conferencias, todo ello con una actitud de
aprendizaje.
4. Un psicólogo. O
más bien un aprendiz de ello. Es alguien que intenta ponerse en
la piel del otro, que sabe practicar una escucha activa y una
atención desnuda, que intenta tratar de forma distinta puesto
que intenta averiguar las características personales de los
jugadores, para darles respuestas individualizadas.
5. Alguien que se exige - exige -
le exigen. Es el primero en exigirse así mismo
antes de exigir a sus jugadores y no solo eso, sino que sabe
aceptar y valorar positivamente el que le exijan.
6. Un gestor de conflictos.
No es una persona que consigue evitar los conflictos, pues esto
es una utopía, sino alguien que sabe gestionarlos cuando estos
aparecen, que lucha con persistencia por resolverlos sin perder
los nervios ni dejarse la ilusión en el intento.
7. Un compatibilizador de intereses.
En un equipo aparecen los intereses de muchas personas y que en
la mayoría de los casos son distintos. Padres, jugadores,
entrenador, directivos... Cada uno puede ir buscando diferentes
cosas y es el entrenador el que debe luchar por dar respuesta a
los intereses de todos y encauzarlos en una línea común.
8. Un futurólogo.
Mira hacia delante, no ve solo el presente. Hace lo que cree que
es bueno para siempre, no solo para ahora. Trata de inventar un
futuro feliz, aunque para ello el presente deba ser en ocasiones
negro. En base a esto, trata de dar a su gente lo que necesita,
no lo que desea.
9. Alguien con autoridad, no con
poder. Si lo consigue, los que le rodean harán
de forma voluntaria lo que él desea, no por la fuerza, y se
convertirá en un verdadero líder, dispuesto antes a servir que a
mandar.
10. Alguien que hace lo mejor que
sabe hacer.
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