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26 ideas para la enseñanza de los fundamentos
1. Busca que tus ejercicios capten
la atención y atraigan el interés del grupo. Así conseguirás una
motivación de origen en los jugadores, que luego sólo deberás
intentar mantener. Ejercicios variados, juegos, competiciones y
uso de diversos elementos, son algunas de las cosas que harán
que la atracción por entrenamiento aumente.
2. Consigue que los ejercicios sean dificultosos pero
realizables, aumentará la motivación por el aprendizaje. Si algo
es imposible de conseguir desaparecerá la motivación en el
momento que el jugador lo descubra, pero también si es demasiado
fácil de alcanzar, pues cuando sea alcanzado deberán aparecer
enseguida nuevos retos.
3. Haz ejercicios en los que trabajando un objetivo concreto,
trabajes "algo más". Podemos así hablar de ejercicios "multiobjetivos
con un objetivo central". Así, por ejemplo, puedo trabajar las
paradas con balón dejando al jugador tirar a canasta después de
parar, siempre y cuando no se desvíe la atención en exceso del
objetivo que queremos trabajara ni se pierdan demasiadas
repeticiones del mismo.
4. Intenta que el jugador esté mucho tiempo en contacto con el
balón, pues el aprendizaje de movimientos con balón suele
requerir de más tiempo de práctica que el de movimientos con
balón, que muchas veces requiere un componente de atención y
concentración más que de repetición. Esto es debido a que al
depender nuestros movimientos con balón del balón, se añade un
componente de dificultad.
5. Intenta que el jugador esté casi siempre en actividad física
y mental. No queremos "espectadores", sino gente implicada en un
esfuerzo físico y mental que repercutirá en un aprendizaje y en
que el entrenamiento sea de calidad y haya servido para crecer
como jugadores. Hay que salir del entrenamiento siendo mejor
jugador de lo que se era cuando se entró. Para ello resulta
fundamental el tipo de ejercicio que propongas, que debe en
ocasiones por sí mismo de conseguir que el jugador se esfuerce
físicamente y esté obligado pensar, tomando decisiones.
6. Crea situaciones de "tráfico" para hacer ejercicios más
reales. Sin decir que los jugadores se estorben, puedes crear
situaciones en las que esto ocurra, obligando a decidir y
reaccionar en respuesta a lo que está ocurriendo en la pista.
Por ejemplo, podemos trabajar finalizaciones a canasta en las
que los jugadores que vuelven de realizar su trabajo pasen por
delante de los que lo está ejecutando, obligándoles a decidir,
reaccionando al respecto.
7. Añade componentes de decisión cuando se haya alcanzado un
cierto dominio técnico, consiguiendo así que el jugador no sólo
se limite a ejecutar y a la vez que está repitiendo esté
pensando en lo que hace. Por ejemplo, al trabajar el pasar y
cortar con defensor, dejar que el jugador que tiene que pasar el
balón evalúe la situación respecto al defensor y pueda tomar una
alternativa distinta a la de pasar.
8. Crea riqueza en los ejercicios usando todas las herramientas
disponibles: conos, aros, porterías, combas, pelotas de otros
deportes, etc. Con esto se consigue reclamar la atención de los
jugadores y trabajar respuestas motrices distintas, así como
trabajar la percepción.
9. Busca como "echar sal" a los ejercicios cuando trabajes cosas
"aburridas". Cuando un ejercicio es aburrido de por sí, se puede
en ocasiones añadir componentes que lo conviertan en más
motivador: competir, trabajar lo aburrido intercalado dentro de
un juego, corregirse entre jugadores, etc.
10. Busca ejercicios imaginativos y cámbialos constantemente, de
forma que provoquen respuestas motrices nuevas. Esto implica ir
evolucionando, añadiendo en ocasiones dificultad debido a la
novedad y en otras de forma intrínseca.
No acabes nunca un entrenamiento sin haber realizado un
ejercicio nuevo o variado uno antiguo. Sorprende a tus
jugadores.
11. Fomenta que tus jugadores "inventen" y hazles ver que te
gusta que sea así. No reprimas nunca su imaginación. Permite e
incentiva que tomen decisiones, aunque el resultado de las
mismas no sea en ocasiones adecuado por mala decisión o por mala
ejecución. Cuando sea por mal decisión no dejes pasar la
oportunidad para utilizarlo como herramienta de aprendizaje, en
ocasiones preguntando al jugador por qué no logró el objetivo y
cuál hubiera sido la decisión adecuada.
12. Persigue la perfección y cuida el detalle en aquellas cosas
que son realmente importantes. Insiste e la buena situación de
partida a la hora de realizar los ejercicios. Así, no permitas
que ningún ejercicio se inicie sin una adecuada posición de
equilibrio, visión alta o con un correcto agarre del balón. Si
es necesario para, separa y se corrige.
13. Pasa por alto detalles que no son importantes o que no son
objetivo en ese momento. Evitaremos así dar demasiada
información al jugador (mucha de ella inútil y no asimilable) y
pérdidas de tiempo.
14. Intenta que los jugadores hagan lo que quieren (generalmente
jugar), trabajando aquello que tu deseas. "Engáñales" haciendo
tu entrenamiento útil y atractivo a la vez, pero siendo
consciente de que hay cosas que a veces hay que trabajar de
forma aburrida y de que hay momento en los que es hasta adecuado
que el jugador se aburra. Pero analizando globalmente, la
experiencia de acercarse al baloncesto tiene que ser para el
jugador divertida y atractiva.
15. Usa el juego como herramienta básica de tu metodología de
enseñanza de los Fundamentos Individuales. Conseguirás de este
modo esa diversión y atracción de la que estamos hablando.
16. Debes ser exigente con tus jugadores, pero también contigo
mismo. No dejes nada a la improvisación y no inventes "sobre la
marcha". Prepara tu entrenamiento y elabora una adecuada y
analizada progresión en el trabajo de los Fundamentos
Individuales.
17. Adecua el trabajo a la edad de los jugadores. Los conceptos
son iguales a cualquier edad y con cualquier experiencia, lo que
cambia forma de entrenarlos, que es distinta. No caigas en el
error de entrenar como si tuvieras delante a jugadores ACB.
18. Intenta ser un modelo eficaz. El jugador ejecutará mejor
aquello que ha visto hacer. No basta con explicar un movimiento,
es mejor que lo vean. Si no te consideras un buen modelo, a lo
mejor puedes probar con tu ayudante.
19. Deber ser paciente, dejar que tus jugadores se equivoquen y
que mejoren poco a poco. Hay cosas que no se aprenden de un día
para otro. El jugador necesita tu esfuerzo, comprensión y
paciencia. Cuando estas condiciones se dan, el jugador poco a
poco progresará.
20. No corrijas todo y en todo momento. Encuentra lo adecuado
para corregir (focaliza tu trabajo en uno o dos objetivos) y el
momento y forma oportunas en las que hacerlo. En determinados
casos puede no ser buena idea hacerlo delante de los compañeros
o en el momento en que se produce el error. Valora la situación
y toma decisiones al respecto.
21. No radies lo que el jugador debe hacer. Practica en
ocasiones el "ensayo y error". Puedes dejar que el jugador
descubra por sí mismo la solución al problema, pero
facilitándole el trabajo, dándole pistas y un feedback adecuado.
En ocasiones puedes usar preguntas, con la idea de centrar la
atención del jugador, hacerle pensar y de este modo,
interiorizar mejor la solución.
22. Establece expectativas realistas para cada jugador. Practica
una enseñanza individualizada, pues cada jugador posee unas
condiciones distintas. Plantea objetivos individuales. No todo
el mundo puede aprender lo mismo ni responder de la misma forma
ante un método para aprender. Intenta conocer a tus jugadores y
descubrir la mejor forma de "llegarles".
23. "Caza" a los niños haciendo cosas correctas. Cuando así sea
felicítalos en público, aumentará su motivación y su
autoconfianza y generará el deseo de imitar la conducta premiada
en los que escuchan. Todos respondemos mejor a la felicitación
que al reproche, usa por ello con frecuencia el "refuerzo
positivo".
24. Siempre que sea posible, da instrucciones breves, fáciles de
entender y de forma amena, con el objeto de rentabilizar al
máximo el tiempo de entrenamiento. Usa palabras estratégicas que
el jugador reconozca y hagan que se centre en un determinado
aspecto. No des monólogos que aburran e incluyan muchas ideas,
pues el jugador se distraerá y le resultará imposible recordar
todas las ideas.
25. Usa el tono de voz adecuado al momento. No siempre debe ser
el mismo. Si siempre chillas, el jugador se acostumbrará a ello
y no responderá adecuadamente cuando ese chillido sea necesario.
Si siempre usa una entonación baja, te resultará más difícil
usar el tono de tu voz para relajar una situación tensa.
26. Sé entusiasta, pues esto es algo que se contagia a los que
te rodean. Si eres y demuestras ser comprometido, te resultará
más fácil conseguir el compromiso en los que te rodean.
En definitiva, debes saber que si consigues motivar y dotar a
tus jugadores de un alto grado de autoconfianza, tendrás puestas
las bases para un aprendizaje eficaz. Para ello será fundamental
que se diviertan y que lo pasen bien.
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